-Hay algo anormal en las pantallas…
-La aguja del tanque está bajando con demasiada rapidez…
-El tanque está a menos de la mitad…
-Eso es imposible… ¡Cuando partimos estaba lleno!
-Una fuga… ¡Tenemos que evacuar de inmediato!
-¿¡Qué…!?
Un estruendo fue lo último que se escuchó antes de que la señal del radar del “Escape” despareciera para siempre.
***
-¡Rodeen todo el museo! –Rugía por encima de los motores y el alboroto de los oficiales. -¡Que no quede ni un solo metro cuadrado sin peinar! –Sus pasos, fuertes y seguros, lo guiaban a la entrada del Kunsthistorisches Museum.
Sentía como la ira se arremolinaba dentro de él. Simplemente no podía creerlo. ¿Cómo era posible? ¿Acaso se estaban burlando de él? ¿Qué clase de loco dejaba una pista que llevara a su próxima acción? O talvez aquella nota no había sido más que una forma de irritar a la INTERPOL. Había leído otros expedientes que coincidían con el patrón de este caso, aun así los mensajes encontrados no delataban ningún tipo de información relevante. No eran más que frases provocativas que se burlaban de las autoridades.
Mientras ascendía por las escaleras de la entrada, observó a uno de sus oficiales esperándolo en la parte superior. Era su segundo al mando. El hombre no reflejaba emoción alguna, simplemente lo aguardaba para darle un resumido reporte acerca de la situación.
-Buenas noches, Señor…
-Buenas noches, Robben… ¿Algo que valga la pena?
-Encontramos una nota más… -La oleada de ira volvió a expandirse. Estaban jugando con él, ahora estaba seguro.
-¿Qué decía? –Mantenía siempre el tono inexpresivamente profesional.
-Es completamente diferente a las anteriores, Señor… -Sintió como el oficial Robben dudaba por primera vez. –Está dirigida a alguien…
-¿A alguien? –El ladrón se estaba intentando comunicar directamente… -¿A quién?
-Ese es el problema, Señor… -Esta vez percibió confusión. –No sabemos a quien se refiere… -Se detuvo en seco y observó al oficial, sin embargo este no dijo nada más que pudiera esclarecer su nueva interrogante. Aquello no tenía lógica en absoluto.
-¿Dónde está el mensaje? –Retomó el paso. -¿Lo tienes tú?
-No, Señor. Aun no se ha removido de la escena del crimen…
Apresuró el paso inmediatamente. Por un momento dejó al oficial Robben atrás, pero este en seguida aceleró hasta estar a su altura de nuevo. Sólo podía pensar en la nota anterior y en lo que la recién encontrada diría.
“Avergüénzate Holanda, que te conformas con pequeñeces y no reclamas los orígenes…”
Habían tardado en descifrar el significado de aquella corta frase, pero al final había resultado más que evidente. Aquella noche había desaparecido “La pequeña torre de Babel”, y el ladrón había dejado muy claras sus intenciones: robaría también a su hermana mayor.
No se había equivocado y por eso ahora atravesaba los pasillos del museo de Viena, sin embargo había fallado en capturar al criminal por segunda vez. Eso era lo que más lo alteraba. En sus exitosos cinco años de carrera no había fallado ni una sola vez, y ahora se burlaban en su cara con notas y mensajitos. Apretó los puños enfundados en guantes de invierno.
Llegó a la escena del crimen. Los miles de trocitos de cristal se esparcían por el suelo, varios hombres y mujeres analizaban toda la habitación, y donde debería estar la famosa pintura, sólo se encontraba un papel doblado en tres. Ignoró a uno de los oficiales que intentó decirle algo y se dirigió directamente hacia la nota. Cuando la leyó, se le heló la sangre.
“¿Aun buscas la adrenalina, Lobo?”
a
***Realmente lo escribí hace mucho y no lo seguí........ jajaja así que ahí quedó... Igual lo subo, pero no tiene contuinación, porque realmente no me acuerdo cual era la idea o la trama... Tal vez en un futuro retome la idea principal y desarrolle otra historia... y esa si la sigo =9

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