Baila con su vestido rojo, rojo como los pétalos del rosal, rojo como el vino dulce, rojo como las densas gotas de sangre, rojo como la pasión de su alma… Salta, gira, ríe, baila mientras su vestido rojo revolotea alegremente a su alrededor, mientras se infla con el viento, mientras se aferra a sus piernas desnudas…
Sus pies descalzos se entierran en el barro con movimientos infantiles, se deslizan libremente, chapotean sin cuidado. Sus dedos juegan con la tierra, disfrutan de las traviesas cosquillas… Salta, gira, ríe, baila mientras el vestido rojo sigue sus movimientos a la perfección, con una sincronización absoluta, sin chistar… Baila mientras el barro mancha el vestido rojo, rojo como los pétalos del rosal, rojo como el vino dulce, rojo como las densas gotas de sangre, rojo como la pasión de su alma…
Sus cabellos como chocolate derretido se mezclan con hebras de oro y cobre bajo la luz de la luna. Fluyen como el agua, fluyen con la lluvia, fluyen infinitamente sobre la seda empapada del vestido rojo. Se acarician sin vergüenza alguna, se enredan torpemente, se funden en un solo danzar los cabellos como el chocolate derretido y el vestido rojo como los pétalos del rosal, rojo como el vino dulce, rojo como las densas gotas de sangre, rojo como la pasión de su alma…
Sus ojos brillan como esmeraldas venenosas, su sonrisa resplandece como perlas en el océano, sus mejillas sonrosadas arden bajo la lluvia que las recorre, resaltan sobre su piel nívea, combinan con la seda empapada del vestido rojo… Salta, gira, ríe, baila con su susurrante voz como única melodía, con su vestido rojo como único acompañante…
Sus manos sin guantes, sus dedos inquietos, sus hombros desnudos, el escote inocente delineado por el vestido rojo… Sudan con el movimiento, se manchan con el barro, juegan con los cabellos como el chocolate derretido, se guían por los deseos de esmeraldas venenosas, de la sonrisa resplandeciente como perlas en el océano, de las mejillas sonrosadas que arden bajo la lluvia que las recorre… Salta, gira, ríe, baila con la seda empapada del vestido rojo…
Ven, ven Lobo Feroz… ¿Por qué te escondes, Lobo Feroz…? Deja tu mirada de cachorro, Lobo Feroz… ¿Por qué te escondes, Lobo Feroz…? Ven, ven Lobo Feroz… ¿Por qué te escondes, Lobo Feroz…? Deja tu disfraz de oveja, Lobo Feroz… Ven, ven Lobo Feroz… Ponte mi vestido rojo… Rojo como los pétalos del rosal, rojo como el vino dulce, rojo como las densas gotas de sangre, rojo como la pasión de mi alma…

Somos finalmente todas caperucitas?
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