sábado, 4 de diciembre de 2010

Cuento



Es una historia anónima. Un cuento lleno de ilusión, pero sin moraleja alguna. Simplemente hay que leer entre líneas para entender que la verdad no existe, que los sentimientos son una excusa, que lo único relevante es el momento, el aire y la perspectiva. No hay nada más que contemplar.

Puede decirse que participan personajes, seres que representan un papel que no está escrito. Ellos no están sometidos a los deseos de un ansioso autor, tampoco pertenecen a los sueños de un individuo que vuela en su imaginación. Solos se guían, solos actúan y no hay forma de interpretar sus movimientos, no hay forma de analizar su conducta.

 Hay que sentarse cómodamente para poder entender tal situación, ya que una explicación lógica no la hay. Simplemente no es racional. No tiene un principio definido, tampoco se puede esperar un final predeterminado. El cuerpo es difuso, desarrollado a base de tiras luminiscentes de niebla azul, nada tangible, nada explicable.

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