domingo, 6 de marzo de 2011

Burbujas



Despierto en una nube. Una nube suave, hecha de pequeñas burbujas de jabón que brillan reflejando el arcoíris en su superficie. Despierto en una nube rodeada por un cielo difuminado, de colores rojos, rosados y amarillos. Mi mano se alza hasta mi frente y baja hasta mi mejilla, reconociendo mi piel falta de bronceado, mis pómulos sonrosados sólo porque si. Me siento sobre la blanda superficie como algodón y tomo un puñado que se escurre entre mis dedos. Lo soplo y las bombas en miniatura vuelan libres dejándose llevar por mi aliento cálido. Sonrío y además una risa tonta abandona mis labios. Tomo un puñado con ambas manos y mi visión es cegada por el reflejo de miles de colores en pequeñas pompas que se dispersan en el cielo gracias a mi aliento cálido. 

Me dejo caer de espaldas con los brazos extendidos y al instante plumas de colores púrpura, y celeste saltan al aire para luego caer con parsimonia, flotando largos segundos en la nada hasta posarse a mi lado. Rio nuevamente y entre murmullos pronuncio nombres que mis pensamientos no alcanzan a escuchar. Giro mi cabeza y el sol, que me observa, me deslumbra con su dorado blanquecino. Mi cuerpo se apoya ahora sobre mi costado para poder ver el atardecer desde una posición cómoda mientras mi dedo índice recorre la nube de algodón de azúcar, dejando un trazo de espirales, círculos y pétalos. 

Repito tu nombre, lo repito entre risas, lo murmuro entre mis labios, lo susurro para mí misma… Y veo el atardecer mientras floto en esa nube de burbujas y plumas ingrávidas y dulces. Entonces te veo vestido con sweater azul y una sonrisa radiante, y vuelvo a reír. Te veo con ojos cálidos y expresión serena, y me dejo arrullar. Te veo en el horizonte, te veo debajo mío paseando con las manos en los bolsillos, te veo en mis pensamientos, te veo en mis sueños, y te veo frente a mi ahí presente y al mismo tiempo inexistente.

Cierro los ojos y no entiendo que sucede. ¿Por qué estás aquí? No deberías… No te conozco y aun así sonrío cuando te veo, sonrío cuando me llamas… Sonríes cuando finges estar a mi lado. ¿Estás sonriendo o sólo lo dices para verme sonreír? Yo te creo, creo en tus palabras y hago lo mismo. Yo te creo y me dejo llevar actuando mi papel con tal perfección que parece real. Quiero que sea real, por lo menos intento que sea real. Mi mente divaga confundida ¿En qué creer? ¿Para qué creer? ¿Por qué creer…? 

Lo mejor es simplemente abrir los ojos y encontrarme con ese atardecer rosa y la nube en la que floto, con tu sweater azul y tu camisa de botones roja. Si esa camisa está bien, es suficiente para hacerme creer y mantenerme en mi nube de plumas y burbujas…

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