domingo, 17 de julio de 2011

Vernagó: Prólogo




La fuerte lluvia inalterable golpea sin descanso… Cuerpos imperturbables aguardan bajo el manto húmedo… Silba el viento, agitando aún más los corazones… Un linaje completo dispuesto a proteger su legado…

La tierra tiembla bajo los pies enfundados en muerte… Infieles esperando su señal… El odio apunto de descubrirse…

 Antes de la canción de batalla… Silencio… Recorre las almas soberanas y leales hasta llegar a aquellas nubladas por el rencor y el desprecio…

El tiempo no resiste más… El valor acumulado reluce sobre la piel… La luz maldita en los orbes antagonistas…

 Bramidos de guerra…  Espíritus impulsados por su causa colisionan entre si…

Lo inevitable… 
                                                                              
Sangre… Dolor… Sufrimiento… Muerte…

Derrota inclemente… Un reino devastado… Una nobleza derrocada… Un nuevo poder maligno… Una nueva infamia en el mundo… Un nuevo líder oscuro…

Sólo un aliento de esperanza… una nueva  promesa… 

Libertad a mi reino, libertad a mi pueblo…

Libertad te daré Vernagó…

sábado, 16 de julio de 2011

Mi Princesa




-Princesa… Hace cuanto ya que no me visitabas… Y hoy traes un vestido largo y de sedas pesadas, incluso de un suave color cereza… ¿Tu cabello avellana recogido en una trenza suelta…? Perlas adornan tu rostro y… ¿me honras mostrándote ante mí con la tiara da plata coronándote…? Dime mi amada Princesa… ¿Qué deseos no cumplidos te arrastraron hasta este bosque de fantasías…? ¿Qué caprichos desatendidos son los que esta vez te guían a mi humilde morada...? Pero déjame preguntar sin que mi voz tiemble demasiado… ¿Qué cosas revuelven aun más el caos de tu vida para hacerte esconder detrás de la damisela de tu corazón, mi amada Princesa…?

-Demonio de traje entero, que te alimentas de mi alma oscura, sabes que no puedo recurrir a ángeles de toga blanca y lo disfrutas… Esperas sentando en una gran piedra a orillas de la laguna, tu rostro manteniendo esa sonrisa desconocida para el mundo, ansioso por escuchar las historias de pasión, sangre y pecados que me consumen… Y yo, que no tengo otro juez que no sepa juzgar, me entrego a tus garras… Mi cuello siente el filo de la guillotina inexistente bajo la que me hinco y aun así no puedo evitar el seguir condenándome, porque las palabras escapan de mí, negándose a la muerte inminente que conmigo les espera…

-Cuanto temor me tienes… Y aun así vuelves cada vez que la ilusión y el romanticismo nublan tu visión o el despecho y la ira destrozan tu corazón… Y yo te recibo con alegría porque eres una de las mías… Porque nacimos hace trescientos años y ahora nos encontramos de nuevo, tú siendo el diablo vestido de damisela y yo el diablo vestido de abogado… Pero dejemos la nostalgia y los secretos mundanos para otra ocasión, que la humanidad no está preparada para ellos aún… ¿Cuentos de hadas…? ¿Historias del fin del mundo…? ¿Amores prohibidos...? ¿Qué romances traes para mí hoy…?

-Escucha bien entonces, porque hoy hablaré con mi propia sangre en las manos y el pecho abierto, herido, profundamente desgarrado… Sabrás de persas, gladiadores y piratas; y confesaré eso que me atormenta en sueños y me despierta con gritos y sollozos de mi propia voz… Lujos que lingotes de oro no podrían comprar… Caprichos que ningún rey podría complacer… Deseos que sólo deidades ya extintas serían capaces de realizar…

-Habla ya, mi amada Princesa…

-Había una vez, Demonio, en un reino muy lejano…